The Hall of Stars

Harry Styles rompe tendencias con su álbum homónimo: Review

Hace solo unos días que analizamos el álbum Flicker de Niall Horan, que nos dejó con mal sabor de boca. Hoy, sin embargo, os traigo a otro ex-directioner que sí ha sabido hacer las cosas bien, aprovechando su talento y lanzando un disco que seguro os hará vibrar. Porque ya hace 5 meses desde que Harry Styles nos sorprendió a todos con su primer trabajo, el cual lleva su nombre: un álbum de rock suave con muchas influencias diferentes que iremos viendo a lo largo de la review, pero en el que Harry se nos muestra de manera brillante como uno de los artistas que están llamados a estar en la cima.

El disco comienza con Meet Me In The Hallway, una balada que bien podrían haber compuesto Pink Floyd, con toques de la psicodelia de los años 70 y voces con reverb que nos sumergen en ella. El segundo tema es Sign Of The Times, el primer single del álbum y un tema con el que el cantante nos sorprendió a medio mundo. Comienza con un suave piano y con Harry cantando el estribillo con una voz dulce y sofisticada. La canción avanza y entran todos los instrumentos, que nos conducen magníficamente por la canción: guitarras eléctricas con líneas melódicas que no solo acompañan, sino que nos cuentan algo más, un bajo simplemente perfecto grabado por Ryan Nasci (compositor para el propio Styles, Katy Perry, y multitud de estrellas más), y una batería que no se limita a ceñirse al ritmo genérico del pop al que estamos acostumbrados. Con todo ello, los coros y las suaves cuerdas hacen que la voz del artista termine de enamorarnos mientras asimilamos todo lo que ha ocurrido en nuestros oídos. Carolina es un tema rock más rebelde. El bajo sigue haciendo de las suyas mientras los extraños coros dan paso a un simple estribillo que nos recuerda al estilo compositivo del gran John Lennon, en paz descanse.

Con Two Ghosts Styles nos muestra una balada simple pero agradable con un bonito punteo de guitarra que nos acompaña durante todo el tema. Sweet Creature es la típica canción de pop acústica con arpeggios, que tanto se deja escuchar entre los artistas británicos. Only Angel comienza con unos coros que se van «enfureciendo» hasta que comienza una canción de rock clásico y toques «noventeros». Una canción simple pero pegadiza que os hará mover el esqueleto. Kiwi te pega en la cara nada más empezar, y es que probablemente sea la canción más rockera del álbum. El tema parece ser un híbrido entre el sonido de Arctic Monkeys y Blur, y otro más para darle al «bailoteo».

Continuamos nuestro recorrido por el disco con Ever Since New York, un corte muy simple en el que Harry nos muestra una voz suave mientras suenan guitarras acústicas al más puro estilo de David Gilmour. En Woman vuelve lo psicodélico. Una buena canción con una instrumental muy original que sería aún mejor si no sonase ese ridículo «oh» como contrapunto a las melodías principales, que le resta credibilidad al tema. Y como empezamos, terminamos: From The Dining Table es una balada acústica que, de nuevo, podría haber sido compuesta por los reyes del rock progresivo, con una similitud muy curiosa a Goodbye Blue Sky.

Tras escuchar el álbum, podemos afirmar que Harry Styles está llamado a ser uno de los grandes en el mundo de la música. El disco rompe con la tendencia de los artistas «mainstream» de simplificar su música y buscar el dinero fácil: nos enseña que buenos temas también pueden sonar en las radios y gustar a un público amplio. Ahora bien, todavía le queda mucho que andar. Primeramente, el álbum recuerda demasiado a otros artistas en alguna que otra canción, sobre todo a Pink Floyd, The Beatles o Arctic Monkeys, y además, tras Sign Of The Times, el disco pega un bajón muy grande que los demás cortes no consiguen levantar. Si todo el álbum hubiese estado al nivel del primer single, estaríamos hablando de uno de los mejores discos de la historia de la música moderna. Sin embargo, con todo lo dicho y escuchado, podemos afirmar que Harry Styles es uno de los mejores lanzamientos en la música comercial del año, y que el artista ha roto con prejuicios y tendencias, haciendo de su trabajo homónimo un punto de inflexión para el pop-rock que viene en el futuro. 3,75/5

 

Alberto Aguilera

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