The Hall of Stars

Suite Française

El humo y las bombas. El silencio que destripa y la oscura luz que apenas entra en la casa. Todo se vuelve miseria una mañana de sol amarillo. Ellos llegan. Sacando el monstruo de cada uno de los que vivían aquello. La boca del lobo empezó a aullar. Entonces, se abre la puerta. A golpe de rayos se rompe el silencio. Aunque esto no se trata de golpes. Son miradas. Son los roces que se sienten desde la distancia. Sin tocar un átomo de la piel. Y esos dejan más marca. Lo imposible, lo improbable, aquello que no puede ser, aquello que no debe ser. Es aquello que más tienta nuestra alma. ¿Y nuestra alma? Quiere saltar, quiere escuchar la música, hacer sonar las teclas del piano de la habitación de al lado. La de arriba. Subes las escaleras, quieres llegar a esa puerta. No puedes despegar tus pies el camino ya marcado. No puedes, no quieres. Pero el tiempo. La vida injusta. La vida prohibida. Aquello que deseamos vivir y que siempre quedará en el viento que va despegando los pétalos de sus flores. La cruda realidad. Mastícala. Luego, la escupes. Pero no expulsas toda la saliva. Y tienes que conformarte con el resto de babas que has dejado entre los dientes de tu mandíbula que aprieta. Aprieta porque no puedes gritar. Recuerdas el silencio. Y es aquello que más duele, el amor insoportable. Pero te vas. Ni el valor de la despedida tiene fuerza. Pero el amor, que eternamente recuerdas, sí. Y la música, que jamás olvidas, también.

Durante la segunda guerra mundial, Irène Némirovsky, de origen ucraniano y novelista judía tuvo la genialidad de aprovechar un hilo de inspiración interpretada como luz entre los escombros que vivía el mundo en aquella época, y creó la novela de la ‘Suite Française’. Justo antes de ser atrapada por Auschwitz, escondió el borrador entre lo objetos de sus hijas para que este no muriera con ella. 50 años después su hija mayor lo descubrió y en 2004 lo publicó. Como una ventana al mundo para su madre, que en vida no tuvo oportunidad de abrir.

La historia está protagonizada por Lucille, una esposa francesa que espera la vuelta de su marido que está perdido entre soldados y guerra, y mientras vive con su suegra. Vida en silencio. Vida seria. Y como todo, la guerra acaba llegando hasta el pequeño pueblo que habitan: los franceses han sido derrotados. Llegan los soldados alemanes. La dinámica del pueblo queda totalmente trastocada y todos deben guardar un sitio en su hogar para los oficiales. Aquí aparece Bruno, el oficial nazi que vivirá con la protagonista, que llena la casa de una mezcla de tensión y una música inédita.

Gema García

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