The Hall of Stars

‘Contra el silencio’

El miedo paseando por el pasillo de tu casa. Te vuelve a chillar. Los gritos son astillas; los golpes, cristales rotos. Y bajas la mirada. No actúas porque llevas años encerrada, aunque apenas percibas los barrotes. Pero existen los ojos denigrantes y la voz del carcelero agujereando tu cráneo. Cuánta sangre derramada.

La soledad de no encontrarte en el espejo. El reflejo de estalactitas congeladas dibujando un contorno que no reconoces. “¿Quién eres?” “Nada, nadie. Solo te ocupas de plancharme bien las camisas.” Ya no tienes voz propia, también te la ha arrebatado. Además, has dejado de tener el tiempo entre tus dedos. Ahora tu vida se divide en cuando él abandona la casa y cuando sus llaves vuelven a colocarse en el mueble de la entrada. Jamás el odio podría haberse canalizado tanto en el sonido del metal chocando con la madera. Qué fuerte suena. Qué doloroso saber que vuelve.

¿Y todo el tiempo restante que transcurre entre medias? Es la espera. Son las horas tiritando Las agujas no se detienen, en cambio tu vida ya no existe. Te la han arrancado. “Pero, pero qué rápido has vuelto. ¿Estás cabreado? ¡Para, otra vez no! ¡Estoy harta! ¡Par….”

Esto no es una historia que te destroza el alma y te vuelve sensible durante un par de minutos. Estos son los gritos de la pared de al lado que te incomodan y mantienen en silencio durante un rato. A ti no te incomoda el ruido. Tú lo que no soportas es verte inútil mientras sigues sentado en el sofá mientras en el otro lado le están matando.

Porque eso es lo que está pasando: nos están matando. Y lo estamos permitiendo.

Cobardes, somos muy cobardes. Qué coño nos estamos haciendo.

 

Antena 3 estrenó el especial ‘Contra el silencio’ ayer por la noche. El programa se iniciaba con el telefilm francés L’emprise (Indefensa) que narra la historia basada en hechos reales de Alexandra Lange, mujer de origen francés que durante 14 años sufrió junto a sus cuatro hijos la violencia y el infierno del maltrato. Este acabó cuando Alexandra por defender su vida, acabó con la de él. Y por ello fue juzgada. Este caso y juicio conmocionó a todo el país, incluso al presidente de la nación.

 

Afortunadamente no he vivido esta lacra de cerca, ni por mi misma ni por nadie de mi alrededor, pero no implica que deba pensar que no existe, que sean casos excepcionales. Como he dicho antes, nos están matando. 1.021.589 denuncias por violencia de género desde 2009. Y 44 vidas arrebatadas durante este año.

¿Cuántas más vamos a dejar pasar? ¿No hemos sobrepasado ya todos los límites?

 

Gema García

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