The Hall of Stars

Crítica: Bohemian Rhapsody

No es usual sentir la resurrección de uno de los mejores artistas musicales de la historia en una sala de cine. Colas infinitas de personas que se abarrotaban alrededor de la sala, esperando para entrar con impaciencia, a pesar de que Bohemian Rhapsody lleva más de una semana en cartel. de hecho, reconozco que hacía muchos años que no compraba entradas con antelación, por miedo a no tener un buen asiento, o incluso, a no tenerlo siquiera.

Bohemian Rhapsody es esa oda a Queen que ya estaba tardando en llegar a la gran pantalla. Freddie Mercury aparece encarnado con genialidad y precisión por Rami Malek (protagonista de Mr. Robot), sin desdeñar la asombrosa caracterización y coincidencia física de Brian May, Roger Taylor y John Deacon. Desde el primer punteo de guitarra sustituyendo la inconfundible sintonía de la 20th Century Fox, hasta la última nota a hombros del gran Live Aid, la película satisface y entusiasma a cualquier fan de Queen.

Como en cualquier biografía, no todo lo que sucede es fiel a la historia real, algo que desde el punto de vista de guión, es necesario para generar conflicto, puntos de giro y un arco de transformación. Al contrario de lo que pudiera sospecharse, el drama final de la muerte de Freddie Mercury no tiene cabida en este musical. Un final en alto, en la cumbre, 134 minutos de gloria para el espectador: la composición y ensayos de cada canción épica, y tras comenzar los créditos finales, aplausos en la sala, un fenómeno que rara vez sucede, pero que estoy convencida de que ha tenido lugar en cada sesión de cada sala de cada ciudad.

 

Silvia Dorado

Graduada en Periodismo, Máster en Guión de Ficción de Tv y Cine, y escritora ganadora de varios premios.

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