The Hall of Stars

Lo popular no siempre es malo

En el puente que separa lo «fácil» de lo «experto» encontramos a menudo extremismos que sólo se ocupan de la crítica negativa. Calificar lo comercial o lo popular de malo resulta muy apropiado desde el punto de vista que sugiere la premisa de que «la mayoría no es igual a bueno».

Podríamos filosofar sobre que la democracia no es el mejor de los gobiernos dado que se demuestra que la masa se equivoca. Pero no vamos a tratar de eso en este modesto artículo. Sencillamente vamos a limitarnos a asuntos tan mundanos como el entretenimiento, y cómo la historia, la actualidad y los sucesos impactantes influyen en la popularidad de artistas, géneros, estilos…

Encontramos ejemplos recientes de cómo cambian las modas en acontecimientos como la muerte e «Michael Jackson», que, incluso siendo una mala noticia, trajo muy buenas cifras de éxitos para el rey del pop. De pronto cualquiera, independientemente de sus preferencias musicales, canturreaba o bailaba «Thriller».

Aún más reciente es el efecto que ha tenido la película «Bohemian Rhapsody» en las listas de «Spotify». De la noche a la mañana, por encima del trap adolescente, «Queen» está entre lo más escuchado. Pues bien; aunque a priori es algo positivo, muchas personas muestran su indignación en plataformas como «Twitter» dejando comentarios despectivos acerca de cómo muchos jóvenes hablan de «Queen» como si acabaran de descubrir el fuego.

En mi opinión, no todos tienen la misma educación musical ni tampoco la misma curiosidad. Por suerte o por desgracia, la infancia, el entorno familiar, y las influencias que hemos tenido afectan en gran medida a nuestro acceso a muchas maravillas. No importa si algo magnífico llevaba inventado cincuenta años. Descubrirlo, disfrutarlo y apreciarlo es siempre, indiscutiblemente, algo muy bueno.

También tiendas de Inditex, entre otras muchas, se han sumado a la moda del culto a series y películas bajo el protectorado y la adoración de los «puretas». El fácil acceso a contenidos audiovisuales y la rapidez con la que se propaga el boca a boca gracias a las redes sociales y a internet en general, han desembocado en que uno pueda ir de compras a una famosa cadena textil y encontrar una sudadera de «Stranger Things» o una camiseta de «Pulp Fiction».

Los fans desprecian este hecho. Una servidora agradece enormemente descubrir que se agota el merchandising de su peli favorita o de un grupo que adora. Claro que hay quienes sólo se sienten cómodos dentro de las minorías.

Claro que los «trolls crónicos», esto es, personas que odian todo lo que se vuelve comercial, que se quejan de la música actual pero también se quejan si se pone de moda música que idolatran, esos trolls, nunca descansan. Curiosamente, descubro con demasiada frecuencia que estas personas suelen ser artistas frustrados incapaces de crear, pero sí de juzgar y poner sobre la mesa toda su rica fuente de conocimientos.

Cuanto más desconocido es algo en su estilo, cuanto más han tenido que buscar, cuanto menos llega a otras personas, mejor. Esa es la máxima por la cual se rigen, a veces sin mucho criterio. Por eso existen personas que se llevan las manos a la cabeza si calificas pelis míticas como Jumanji (la original), alguna de la saga de Indiana Jones o de Regreso al Futuro como largometrajes estupendos y perfectos.

Me gustaría lanzar a los lectores de este post una pregunta entrañable y muy reveladora, que en su día me hicieron durante una clase en la facultad: «Imagina que todas las películas se destruyen y sólo puedes elegir una para que se salve; sería la única que podrías ver una y otra vez el resto de tu vida». Os aseguro que nadie verdaderamente sincero escogió algo como «Ciudadano Kane».

¿Y tú? ¿Qué peli hace que el zapping llegue a su fin, sin excepción, y sin necesidad de consenso familiar?

Silvia Dorado

Graduada en Periodismo, Máster en Guión de Ficción de Tv y Cine, y escritora ganadora de varios premios.

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