Crítica: Black Panther

Un clásico actualizado nunca fracasa

Recurrir a viejas fórmulas argumentales se ha convertido ya en una garantía de éxito en taquilla. Curiosamente, basados en películas de animación para niños (no por ello desdeñables para un adulto). Lo vimos cuando James Cameron triunfó con Avatar, una remodelación de la historia de “Pocahontas”. Lo mismo sucede con Black Panther, que sigue la misma línea de sinopsis que “El Rey León”. En este caso, tras ser aclamada por la crítica, y haber recibido un merecido Oscar por la banda sonora original, los fans de Marvel se muestran satisfechos. De hecho, los amantes de los comics de Stan Lee están ante la época dorada de estas sagas llevadas a la gran pantalla.

Ryan Coogler es el director de esta aventura épica que ha engatusado al público, garantizando además el aplauso de la comunidad negra, debido a la rica cultura africana que encierra, el colorido musical de la etnia, que abarca desde el ritmo de los tambores hasta el hip hop actual.

Por supuesto, la premisa de “ayudar a tus iguales” se queda corta incluso al final de la película, cuando Wakanda termina por compartir su conocimiento y poder, poniendo sus avances al servicio del mundo entero. Eso sí, empezando por un barrio en el que sólo encontramos ciudadanos de su misma raza. Sin embargo, este empoderamiento y sentimiento de pertenencia a un grupo resulta del todo imperecedero.

Resulta justo decir que la única excepción a esta ayuda es el personaje al que interpreta Martin Freeman, el cual es arropado por la tecnología y salvado por los wakandianos.

Cabría pues, preguntarnos acerca del tema racial, empezando por el redundante título que asignan al “rey León” de Wakanda: “Black Panther”. Hasta el día de hoy, lo habitual es que si no ofende a la comunidad a la que alude, no hay polémica alguna. En este caso, la reacción ha resultado ser un más que justificado orgullo, como cabía esperar. Una bella muestra de la riqueza de las raíces africanas. Otra idea transmitida, sin mucha posibilidad de debate, es la de que los clásicos Disney son ejemplo incluso en la actualidad.

Autor entrada: Silvia Dorado

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