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Alejandro Parreño: «‘Operación Triunfo’ me ha abierto más puertas de las que me ha cerrado» | ENTREVISTA

Hablamos con Alejandro Parreño, concursante de la primera edición de «Operación Triunfo», sobre su nuevo álbum, su paso por la Academia y la industria musical

Nadie puede poner en duda que Operación Triunfo revolucionó al mismo tiempo la parrilla televisiva y la industria musical. 18 años después, Alejandro Parreño (Valencia, 1978) recuerda la oportunidad que le brindó el programa con cariño: «No soy de los que reniega de OT, sino de los que agradece». El triunfito probó suerte en el mercado con Ellas y no salió mal: el tema llegó incluso al número 1 de Los 40. Eso sucedió en el 2002.

No fue hasta 2007 cuando nació Nómada, que supuso grandes cambios en su proyecto musical, no solo en cuanto al estilo. Parreño, entonces, dejó de ser un solista para convertirse en el vocalista de una banda; al mismo tiempo, dejó de ser un mero intérprete para convertirse también en compositor. Han tenido que pasar más de diez años para que pueda continuar con su carrera en el punto en el que la dejó. Alejandro Parreño no ha dejado cajón sin limpiar: el artista ha rescatado muchas de sus composiciones -alguna incluso de antes de Operación Triunfo– para que en septiembre su próximo álbum vea, por fin, la luz.

Desde que sacaste en 2007 tu primer y único disco con Nómada, viviste un parón por la enfermedad de tu hermano y el nacimiento de tu hijo. ¿Por qué volver ahora?

Yo quería haber vuelto antes, pero, como tú bien dices, ha habido cuestiones en mi vida que se han ido solapando. Justamente cuando yo tenía ganas de volver, pues apareció la enfermedad de mi hermano; y cuando ya estaba preparado para volver con temas nuevos, llegó mi hijo. Es cierto también que hasta que no encontrara un buen productor y buenos músicos para hacer el disco, no quería sacarlo. A mí me gusta salir con toda la fuerza y con toda la buena producción que se pueda.

¿En qué crees que se distingue este segundo álbum del primero en cuanto a producción?

Sigue la línea del anterior. Evidentemente, si yo hiciera el disco del 2006 de Nómada ahora, la producción cambiaría; pero lo que es el estilo y el concepto es el mismo. Sí que es verdad que en el nuevo álbum hay menos teclados, menos síntesis… el sonido es mucho más orgánico: batería, guitarras, bajo y algo de piano también.

¿Esta intención de buscar un sonido más orgánico vino pensando en el directo?

Sí… [duda]. Cuando grabas un disco, no piensas mucho en qué harás en el directo. Realmente puedes hacerlo de mil maneras: un acústico, acompañarte de una banda de seis en vez de una banda de cuatro… Creo que lo importante cuando haces un disco son las canciones. Si tienes buenas canciones, da igual que las hagas con ukelele, con triángulo o cómo sea [risas].

El tema de Harto lo compuse cuando tenía 17 años

Algunas de las canciones de Infinito son canciones que tenías ya guardadas desde hace tiempo. ¿Por qué decidiste recuperar todo lo que ya tenías y no escribir un disco desde cero?

Tengo canciones nuevas que están guardadas en el cajón, pero lo que quería es rescatar canciones que nunca llegué a incluir en un álbum porque me parecían buenas. Hay algunas que, evidentemente, son nuevas y hay otras que llevo arrastrando desde hace tiempo. He cogido lo que creo que era mejor para el disco.

Aunque hayas rescatado temas que estaban ya escritos, ¿les has dado alguna vuelta o los has querido mantener igual?

No, han cambiado mucho. El tema de Harto, por ejemplo, lo compuse cuando tenía 17 años [risas]. Fíjate lo que ha llovido… Pero siempre la melodía me encantó, y también la letra. Lo que hecho es modificar, sobre todo, esas partes de las letras en las que se notaban esos 17 años. Después, la producción ha hecho que suene como tiene que sonar porque antes era solo a guitarra y voz.

En alguna entrevista comentabas también que en tu adolescencia te sentabas con un amigo a componer melodías. ¿Cómo ves ahora el proceso de composición?

Pues depende de con quién te juntes, pero es cierto que cuesta cada vez más; es todo mucho más solitario e independiente. Es una pena porque a mí me gusta trabajar en equipo, de ahí viene un poco lo de Nómada. Yo creo que se está perdiendo el juntarnos todos y hacer canciones. De hecho, este disco empezó en petit comité entre mis colegas David Lozano y Carlos Gómez, mi productor (Manuel Tomás) y yo. Nos fuimos a la casa de su pueblo, cogimos todos los temas y les dimos una vuelta en cuanto a producción, sonido, arreglos… y, al final, ha quedado como ha quedado.

No quiero alejarme del Alejandro Parreño de Operación Triunfo, sino diferenciarme de mis primeros discos, en los que yo era más un intérprete

Además de recuperar el nombre de Nómada en memoria de tu hermano, ¿quisiste separarte del sello Alejandro Parreño como triunfito?

No, para nada. El grupo nació con mi hermano Gonzalo y mi amigo Pablo Torres, que es un artista fantástico. Aunque sí que, en parte, tienes razón, no quiero alejarme del Alejandro Parreño de Operación Triunfo, sino diferenciarme de mis primeros discos, en los que yo era más un intérprete. La mayoría de los temas no eran míos; en Nómada, sí, aunque en alguno sí he trabajado con algún autor. De todas formas, sigo siendo Alejandro Parreño y sigo defendiendo Nómada como cabecilla de este proyecto, pero siempre rodeado de un equipo fantástico de músicos y de profesionales.

Entiendo que la diferencia principal entre ambos proyectos es el género. Tu primer single, Ellas, era un tema muy pop. Sin embargo, todas las canciones de Nómada se acercan más al pop-rock.

Exacto. Los dos primeros discos, especialmente el primero, eran más pop y yo, a la hora de componer, tiro más hacia el pop-rock como tú bien dices. Mis influencias siempre han sido los Beatles… de todo, en realidad. Desde Frank Sinatra, Metallica, los Backstreet Boys, etc. hasta las Spice Girls, Madonna, Elton John o Stevie Wonder. Me gusta toda la buena música.

Cuando saliste de OT aún no componías tus propios temas, pero ¿qué aprendiste de estos primeros años en tu carrera musical?

Esos primeros años aprendí cómo funciona la industria. Es cierto que, al salir de Operación Triunfo¸ todos sacamos disco porque la discográfica así lo quería… y oye, fenomenal porque a mí me ha ido muy bien. Pero una cosa es el concurso y otra, es cuando sales de allí y empiezas a conocer a todos los profesionales de la industria: músicos, productores, arreglistas, compositores, etc.  Aprendes a coger herramientas de aquí y de allá y, al rodearte de tanta gente buena, vas avanzando como artista.

¿Qué crees que te queda por aprender aún?

Mucho. Yo sigo aprendiendo todos los días. De hecho, formé hace no mucho una banda de covers con mis amigos Carlos y David, que han grabado guitarras para el disco. Nos llamábamos Cover House. Me apetecía cantar canciones de otros y también hacer conciertos en acústico, en los que aprendí muchísimo. Me pongo metas también a la hora de hacer covers o de componer porque, si no, al final te aburres como en todo trabajo.

Ahora mismo, la industria está en las plataformas digitales, pero es más difícil destacar porque artistas buenos hay un montón

¿Piensas que la etiqueta triunfito te ha abierto más puertas de las que te ha cerrado o al revés?

A mí me ha abierto más puertas de las que me ha cerrado. Pero también depende de la época porque, al principio, todo eran puertas abiertas y luego empezaron a cerrar muchas. Ahora ya llevo 20 años en esto y he demostrado que puedo estar encima de un escenario como cualquier otro artista.

Además, con OT: El Reencuentro y la vuelta del formato en 2017 vuestra generación ganó de nuevo visibilidad…

Sí, el poder de la tele es indiscutible. Ahora tampoco hay demasiados programas para presentar tu música, pero, si estás una temporada largo sin salir en la tele, la gente te pregunta: «Oye, ¿y sigues en la música?». Sí, claro, sigo trabajando en esto como tantos otros [risas].

La industria musical ha cambiado mucho en estos últimos 20 años, especialmente con la llegada de vuestra generación de OT. ¿En qué crees que lo ha hecho?

La industria ha cambiado muchísimo. Nosotros tuvimos la suerte de que empezaba la piratería ahí y de que aún se vendían discos. También había más promoción y, por tanto, más programas de televisión. Ahora mismo, la industria está en las plataformas digitales, pero es más difícil destacar porque artistas buenos hay un montón. Yo tengo muchísimos amigos buenísimos que no tienen la suerte de darse a conocer.

¿Y no crees que las plataformas también le dan una oportunidad, precisamente, a los artistas pequeños?

A eso me refiero, es un arma de doble filo. Ahora existe YouTube, las redes sociales, las plataformas digitales, etc. pero, a la hora de promocionarte, lo más importante es la televisión; y hay muy poca televisión para actuar y presentar tu música. Eso es lo complicado. Por supuesto, en las plataformas digitales tienes opciones infinitas, pero hay tantas, que es muy difícil destacar.

¿Crees, entonces, que faltan programas culturales o de música en directo como La Hora Musa de La 2?

Sí, creo que hace faltan más. Recuerdo que antes existía Música 1, Séptimo de caballería, etc. Luego, a cada programa que tú ibas, ya fuera El diario de Patricia o cualquier otro, había una sección para presentar tus canciones… ahora no.

En varias entrevistas has comentado que rechazas la fama. ¿Has vivido algún episodio donde hayas vivido la cara cruda de la fama?

Los primeros años fueron un poco locos. Yo soy un tío muy tranquilo, me gusta estar mucho en mi tierra y mi gente. En aquel momento yo tenía 22-23 años y de repente, al salir de la Academia, era mega famoso… También va con la persona creo; yo no me alimento de la fama, sino de la música, que son cosas totalmente diferentes.

Durante la época de Nómada, tú también compusiste para otros artistas. Por ejemplo, María Isabel, D’Nash o incluso Angy. ¿Qué te llevas de esta experiencia?

No es lo que suelo hacer, pero fue muy divertido. Me lo pasé pipa escribiendo la canción de María Isabel, por ejemplo, porque me metí en el papel de una niña. También compuse para D’Nash, que son muy amigos míos, para Angy o para Santa Justa Klan. Te sientes raro porque tu canción la está cantando otro, pero por otra parte también sientes mucho orgullo. Siempre que tú compones y esas canciones suenan en muchas partes es bonito.

¿Volverías a componer para otros artistas?

Si me lo piden, claro. Ahora estoy centrado en componer para mí, pero si alguien me lo propone y me gusta el proyecto, por supuesto. Es verdad que el proyecto me tiene que gustar, aunque en general soy muy abierto a la hora de componer: María Isabel, Santa Justa Klan, D’Nash…

El disco iba a salir en mayo, pero el lanzamiento se ha aplazado, en principio, a septiembre. ¿Cómo llevas la espera?

Pues muy calmado. Como te decía antes, la industria está muy tocada. Yo lo saco para la gente que me sigue desde hace muchos años y para la gente que está abierta a escucha otras cosas, no solo lo que suena en las radiofórmulas. Lo hago con mucha tranquilidad, con mucho orgullo y con mucha ilusión. No voy con ningún tipo de idea en la cabeza de lo que pueda vender o no, yo hago música por amor al arte y por eso he tardado 10 años en sacar disco nuevo [risas].

En tus primeros discos sí tenías alguna colaboración. ¿Hay alguna planteada para el próximo álbum?

En principio no, pero tampoco puedo cerrar ninguna puerta. Como vamos a sacarlo en septiembre, si veo alguna oportunidad chula, igual abro las pistas, grabamos a voces… y yo encantado de la vida.

¿Con qué artistas te gustaría colaborar?

De artistas españoles me encantan Morgan, Anni B Sweet, MClan, Fito, Leiva. También Luz Casal, Amaral… Si hablamos a nivel internacional, te diría Coldplay, pero eso igual es más complicado [risas].

¿Crees que la pandemia repercutirá muy fuerte en la industria?

A la venta de discos evidentemente no porque no se venden prácticamente discos ya desde hace mucho tiempo. Pero sí va a afectar al artista por los conciertos porque realmente nosotros vivimos de ellos. Ni de los derechos de autor o de las ventas de discos… de las ventas o escuchas en las plataformas digitales ganas una mierda [risas].

Después de todos años, ¿con qué te quedarías de tu carrera musical?

Con muchas cosas, pero no puedo negar que una de mis mayores experiencias fue Operación Triunfo. Yo no soy de los que reniega, sino de los que agradece. También el poder seguir en la música y hacer lo que a mí me gusta sin tener que depender ni de nadie ni de nada. Y, por supuesto, todo el público que me ha seguido y toda la gente que he conocido durante todos estos años. Al final, la música y el arte unen a la gente.

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